Destacadas del dia Isabel Cristina Gámez, ingeniera electrónica: “La economía circular existe hace muchos años: las poblaciones indígenas tenían un gran respeto por la naturaleza”
09/10/2026
| 4 visitas
Luego de una carrera como empresaria en el sector de las telecomunicaciones creó una compañía con la que busca mejorar la infraestructura de las comunidades transformando residuos contaminantes y problemáticos.
“El 27 de octubre de 2013 sacamos el primer ladrillo”, recuerda con precisión Isabel Cristina Gámez, ingeniera electrónica colombiana y cofundadora de Conceptos Plásticos, una empresa basada en la idea de la economía circular que aporta mucho más que un granito de arena a hacer del mundo un lugar mejor: transforma toneladas de plástico en insumos para la construcción, buscando así atacar dos grandes problemas actuales, la falta de vivienda y la contaminación ambiental. “Me acuerdo tanto de ese día porque mi madre cumplía años y no pude viajar a visitarla”, completa desde Bogotá en entrevista con LA NACION. Tres años después de aquel emotivo momento fundacional, el proyecto que Isabel lidera con el arquitecto Oscar Andrés Méndez se llevó el primer premio del concurso global The Venture, que organiza la marca Chivas y que premia a emprendedores sociales de todo el mundo. Aquel hito les dio tal visibilidad que recibieron llamados de ¡126 países! Finalmente, una propuesta de la sede de Costa de Marfil de UNICEF para construir aulas les permitió empezar a generar, sobre todo, el impacto social que buscaban. La experiencia de montar una fábrica en África y de trabajar con la comunidad local de recicladores, especialmente mujeres que llevaban una vida muy precaria, fue para Gámez un momento más que significativo. “Se capacitaron y empoderaron a aproximadamente 500 mujeres. Y eso me llenó de alegría, porque cuando llegamos allá vimos el basurero abierto donde las mujeres agachadas todo el día y con sus hijos en la espalda recogían el plástico para luego venderlo a unos árabes. Y cuando nos fuimos esas mujeres que veías viviendo en una casa de latas y bolsas plásticas ya estaban empoderadas con sus hijos viviendo en una casita de ladrillo convencional”, cuenta. Detrás de lo realizado en Costa de Marfil, de lo que hacen hoy en Colombia y de lo que proyectan en otras partes del mundo a partir de la transferencia de tecnología, hay un mantra que resuena una y otra vez en las palabras de Isabel: impacto social. Porque esa búsqueda fue la que la llevó a dar un golpe de timón en su vida profesional. Más precisamente, a dejar una exitosa carrera como desarrolladora de software en el sector de las telecomunicaciones para ir en busca de algo que la llenase. Ya de pequeña, cuenta, quería ayudar a la gente, dejar una huella y mejorar la vida de las comunidades. Pero no lograba ver cómo. “De más chica no tenía claro cómo ayudar. Me fue muy bien empresarialmente, pero me faltaba ese algo, no me sentía tranquila. Y eso es lo que me llevó a esta pasión”, se sincera.Y entonces fue que abrazó, incluso antes de imaginarse en el mundo de la construcción, la filosofía de la economía circular. “La economía circular existe hace muchos años, solo que antes no se llamaba así. Pero si vas a una población indígena podés ver el respeto que tienen hacia la naturaleza y las bases de esta idea. Pero es verdad que hoy tenemos más conciencia en los hogares, y sobre todo las juventudes, de qué producto escoger y qué hacer con los residuos”, asegura. Menos residuos, más infraestructuraComo todo origen, la empresa que hoy la llena de satisfacción tuvo su arista fortuita. Mientras cursaba una maestría en gestión de organizaciones, Gámez comenzó a trabajar en una tesis sobre construcción con materiales reciclados. Allí conoció a Óscar, su actual socio, quien la acompañaba por entonces como asesor externo. La investigación llevaba un título que terminaría definiendo el futuro profesional de ambos: “Cómo hacer casas a partir de plástico reciclado”. La dupla emprendedora combinó entonces dos saberes complementarios: la experiencia de Óscar en arquitectura y en el manejo de plásticos, y la formación empresarial de Isabel. Pero la gran motivación estaba centrada en el impacto social y en la mejora de las condiciones de vida de comunidades vulnerables.Apoyados en un diagnóstico global que da cuenta de la acumulación de residuos plásticos y de la falta de infraestructura digna para millones de personas, Conceptos Plásticos trabaja con materiales complejos, como empaques laminados con aluminio, difíciles de separar y reciclar. El objetivo consiste en cerrar el ciclo mediante la transformación de esos residuos en ladrillos, tejas y otros componentes constructivos.Hoy, la empresa está enfocada en la transferencia de tecnología y en la fabricación de la maquinaria en Colombia. Sin embargo, también sigue involucrándose en proyectos de alto impacto social, como el que los llevará a Sudán del Sur junto a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) con el objetivo es instalar una minifábrica dentro de un campamento protegido por Naciones Unidas para que las comunidades desplazadas fabriquen sus propias letrinas a partir de plástico reciclado. E ir por más: “Para el 2030 queremos transformar más de 40.000 toneladas de plástico, tener más de 4.000 construcciones habilitadas y lograr que más de 200.000 familias tengan una mejor calidad de vida. Y queremos seguir llegando con esta solución a todo el mundo”, concluye Isabel Gámez, la mujer que no sabía cómo ayudar a las comunidades hasta que encontró en la construcción la razón de su vida.
También te puede interesar:
qué te pareció esta noticia?
Todavía no hay comentarios. Escriba el suyo.